Con la comida no se juega

Estos últimos meses, a causa del incremento de la inseguridad alimentaria en el cuerno de África, se ha vuelto a hablar del hambre en el mundo. Este es un problema cuya amplitud va más allá del estallido de brotes esporádicos en países como Etiopía o Somalia, como puede parecer por la presencia en los medios de comunicación del hambre como noticia. En el artículo ¿Comida para todos? ya se mencionó que en el mundo hay cerca de mil millones de personas hambrientas; esta cifra parece haber aumentado con el empeoramiento de la situación económica durante el último año.

Cuando se habla de las causas del hambre en el mundo a menudo se apunta a los siguientes factores:

  • Catástrofes naturales (sequías, inundaciones,…).
  • Conflictos recurrentes (guerras, terrorismo…).
  • Fracaso de los medios de subsistencia.
  • Aumento global de los precios de los alimentos.
  • Capacidad institucional y de las organizaciones insuficiente para reaccionar ante las crisis.
  • Débil gobernanza.

Estos factores pueden concurrir en una situación de hambruna solos o aparecer varios de ellos interactuando entre sí.

Respecto al aumento global del precio de los alimentos que se ha producido en los últimos años, este se achaca a:

  • Incremento de la demanda sobre todo en países de economías emergentes, con cambios en los patrones de consumo. Ej: consumo de lácteos en China.
  • Estancamiento en la producción agrícola debido a la falta de inversión y de políticas de ajuste estructural.
  • Abandono de la agricultura.
  • Restricciones a la exportación en países exportadores clave.
  • Producción de biocombustibles.
  • Altos precios de los combustibles y los fertilizantes.
  • Malas cosechas.

 Pero, con frecuencia, excepto en ciertos medios, se olvida mencionar el juego de la especulación alimentaria. Hoy, la mayor parte de la compra – venta de alimentos en el mercado global no corresponde a intercambios comerciales reales (se estima que un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo). Se compran y venden alimentos básicos, especulando con ellos, con el objetivo de hacer negocio.

Esta forma de actuar es señalada por algunos analistas como la causa principal de la intensa subida en el precio de los alimentos que, con pequeñas treguas, se lleva produciendo desde el año 2006.

Los habitantes del mundo más pobres son también los más afectados por esta subida de precios, pues tienen menos margen para hacerle frente.

De esta manera, el mismo sistema que originó la crisis de las hipotecas subprime, como si no hubiese tenido suficiente, es el que hoy especula con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.

Para entender un poco más cómo se está jugando con la comida, os dejo con este vídeo:

 

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